A propósito de “La camiseta de Argentina a El Gorosito”
Por José Herrera
11 de Julio de 2026 – A propósito de “la camiseta de Argentina a El Gorosito”, les comparto una reflexión como vecino, nacido y criado en nuestra bella localidad, donde elegimos vivir con mi familia y donde se educan y crecen mis hijos.
El Gorosito es un emblema que nos enorgullece a todos los caletenses y también a la zona norte de nuestra provincia, por todo lo que significa el monumento al obrero petrolero. Más aún en este tiempo en el que estamos sufriendo el desempleo en muchas familias de nuestra localidad y de la región.
En nuestro contexto mundialista, ya en semifinales del Campeonato Mundial de Fútbol 2026, ayer domingo 13 de julio, pasado el mediodía, al ver por distintos medios y redes sociales la iniciativa de algunos vecinos de colocarle la camiseta de Argentina a El Gorosito, veíamos la imagen con mucho agrado y alegría. Compartimos fotos y selfies personales y familiares luego de finalizada la colocación. Bellas postales que se plasman en nuestros historiales fotográficos de los celulares.
Llegada la tarde-noche del mismo domingo comenzaron a compartirse chats personales y grupales, reparando en el detalle de la iniciativa de los vecinos: “una camiseta en el monumento histórico”; “la publicidad de comerciantes en la camiseta”. Funcionarios locales y vecinos en general, conocedores del tema —sobre monumento histórico y sobre la publicidad en la vía pública—, se expresaron preocupados y ocupados desde las normativas/ordenanzas locales respecto a la iniciativa de “la camiseta de Argentina a El Gorosito”.
Estoy totalmente de acuerdo con que se cumplan las ordenanzas que regulan nuestra buena convivencia local. Que cualquier iniciativa que tengamos para nuestra comunidad las tenga en cuenta. Y si eventualmente nos equivocamos, saber pedir disculpas y seguir adelante, entendiendo que la/s iniciativa/s son un gesto de compartir la vida en comunidad. En este caso concreto: compartir la alegría deportiva de nuestra Selección Argentina de fútbol.
De todo lo dicho anteriormente me surgen dos reflexiones:
1. Si la misma prontitud de funcionarios locales y vecinos estuviera puesta en otros y todos los aspectos de nuestra ciudad donde las normativas/ordenanzas locales no se cumplen: vehículos mal estacionados sobre la vereda o la senda peatonal, también en el mismo centro comercial de nuestra ciudad —Tránsito Municipal—; excremento de mascotas en muchos lugares de nuestra ciudad —Secretaría de Medio Ambiente—; chapoteamos sobre afluentes cloacales en varios barrios de nuestra ciudad —Secretaría de Medio Ambiente—; entre otros.
2. La Selección Argentina de fútbol y su cuerpo técnico, desde el Mundial anterior, 2022, y en el presente, nos siguen enseñando, además de fútbol profesional, valores como: el deporte nos hermana, da alegría, crea compañerismo y amistad, forma y disciplina, entre otros. Que en cada iniciativa vecinal, en vez de agrietar la relación o enemistarnos, nos acompañemos y nos encontremos con estos valores de la Selección Argentina de fútbol y que se multipliquen en la convivencia diaria.
Que las iniciativas vecinales no nos encuentren peleándonos por redes sociales y medios de comunicación. Pareciera que queremos ser “los campeones mundiales en pelearnos entre nosotros”.
Que las iniciativas vecinales nos encuentren, como dijo un expresidente argentino: “para un argentino no hay nada mejor que otro argentino” —J. D. Perón, 1947—.
Que “podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: ‘He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. […] Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! […] Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos’. Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos” —Fratelli Tutti, Papa Francisco, octubre 2020—.
José Herrera
Vecino
