CADACE y la Escuela de Biología Marina fortalecen una alianza de 30 años para la formación ambiental en Caleta Olivia
Desde hace tres décadas, CADACE pone a disposición sus instalaciones y recursos para que la Escuela de Biología Marina desarrolle prácticas de buceo, náutica y educación ambiental. Mientras sostienen este trabajo conjunto, la institución enfrenta dificultades por la falta de energía eléctrica y agua.
La colaboración entre el Centro Ambiental de Apoyo a la Ciencia y Ecología (CADACE) y la Escuela de Biología Marina (EBIMAL) es un ejemplo de trabajo sostenido en favor de la educación y el cuidado del ambiente en Caleta Olivia. Desde hace más de 30 años, ambas instituciones desarrollan de manera conjunta actividades de formación para cientos de estudiantes, combinando la enseñanza teórica con prácticas en un entorno natural privilegiado.
Durante una entrevista con ECOS DEL SUR, Alejandro Cortina, referente de CADACE, destacó la importancia de este vínculo institucional, que ha permitido que generaciones de alumnos de la EBIMAL realicen prácticas de buceo, náutica y otras actividades vinculadas al conocimiento y la preservación del ecosistema marino.
“Uno de nuestros proyectos es el apoyo a la ciencia y, dentro de ese trabajo, acompañamos a la Escuela de Biología Marina prestando nuestras instalaciones para que puedan desarrollar sus actividades. Es un trabajo que venimos realizando desde hace 30 años”, explicó.
Un compromiso sostenido con la educación
Además de facilitar el espacio físico, CADACE se encarga del mantenimiento de las instalaciones y de garantizar las condiciones de seguridad durante cada jornada.
“Durante estos 30 años la institución se hizo cargo de toda la infraestructura y de brindar seguridad para que las actividades se desarrollen sin inconvenientes. Nunca hemos tenido un accidente y eso habla del compromiso con el que trabajamos”, señaló Alejandro.
Cada sábado, alrededor de 140 estudiantes concurren al predio para participar de las prácticas organizadas por EBIMAL. Allí realizan actividades de buceo y náutica, fundamentales para complementar su formación.
Las jornadas comienzan a las 9 de la mañana y se extienden hasta las 18 horas, mientras que durante la semana también se desarrollan otras propuestas educativas y ambientales.
Un espacio abierto para la ciencia y la comunidad
El trabajo entre CADACE y EBIMAL forma parte de un proyecto más amplio de promoción de la educación ambiental.
La institución también brinda apoyo a universidades e investigadores que realizan trabajos de paleontología, arqueología y otras disciplinas científicas, además de organizar cursos, capacitaciones, charlas ambientales y actividades de avistaje de aves abiertas a la comunidad.
“Somos una institución sin fines de lucro, creada por vecinos de Caleta Olivia, apolítica y abierta a toda la comunidad. Nuestro objetivo es trabajar por el ambiente y apoyar todas las iniciativas que beneficien a la ciudad”, destacó.
La falta de energía complica el desarrollo de las actividades
Mientras continúa fortaleciendo este trabajo conjunto con EBIMAL, CADACE atraviesa una situación compleja debido a la falta de suministro eléctrico.
Según explicó Alejandro, durante casi 30 años recibieron energía mediante un servicio brindado por CGC, pero hace aproximadamente un mes y medio dejaron de contar con ese suministro por cuestiones vinculadas a la instalación eléctrica.
“Nos avisaron que ya no podían seguir suministrándonos energía por un tema legal relacionado con el cruce de la ruta. Desde entonces estamos haciendo todo lo posible para mantener las clases”, indicó.
Actualmente, para poder desarrollar las actividades en las primeras horas del día, utilizan una camioneta equipada con un convertidor de energía.
“En invierno comenzamos las actividades cuando todavía está oscuro y también terminamos de noche. Sin electricidad se complica mucho el funcionamiento diario y las tareas de limpieza”, agregó.
El acceso al agua también representa un desafío
A esta problemática se suma la falta de una conexión permanente de agua.
Alejandro recordó que años atrás CADACE contaba con una manguera de aproximadamente 2,5 kilómetros que permitía abastecer las instalaciones desde la zona de ADOSAC, pero fue robada casi en su totalidad.
Actualmente el agua llega mediante camiones cisterna, algunos enviados por la Escuela de Biología Marina y otros financiados por la propia institución.
Incluso, en algunas oportunidades deben trasladar agua de mar en baldes para poder continuar con determinadas actividades.
Esperan una solución definitiva
Desde CADACE expresaron su esperanza de que las futuras obras de infraestructura previstas en las inmediaciones permitan resolver estas dificultades.
“Tenemos la ilusión de que cuando llegue el servicio de agua al predio ferial podamos conectarnos y traer ese recurso hasta nuestra institución”, manifestó Alejandro.
Al mismo tiempo, solicitaron que las autoridades provinciales puedan intervenir para restablecer el suministro eléctrico, un servicio que consideran indispensable para continuar desarrollando las actividades educativas.
Un compromiso que trasciende el tiempo
A pesar de las dificultades, el trabajo entre CADACE y la Escuela de Biología Marina continúa siendo uno de los pilares de la educación ambiental en Caleta Olivia.
Durante más de tres décadas ambas instituciones han demostrado que el compromiso, la colaboración y el esfuerzo conjunto pueden sostener espacios de aprendizaje fundamentales para la formación de cientos de jóvenes y para la protección del patrimonio natural de la región.
