De Caleta Olivia a Dublín: la historia de Joel, el joven cineasta que trabajó para Meta y volvió con nuevas ideas

Joel Alzugaray, joven de 28 años nacido en Comodoro Rivadavia y criado en Caleta Olivia, dialogó con Sandro González en Ecos de la Mañana y repasó su experiencia de vida en Dublín. Habló sobre su llegada a Irlanda, el trabajo para una empresa vinculada a Meta, su película How to Date a Guy, la cultura irlandesa, la comunidad argentina y su preocupación por el avance de la inteligencia artificial.

A miles de kilómetros de Caleta Olivia, en Dublín, Joel construye una nueva etapa de su vida entre el cine, la tecnología, la música y una mirada crítica sobre el mundo que lo rodea.

Con 28 años, casado y nacido en Comodoro Rivadavia, pero con una fuerte historia ligada a Caleta Olivia, el joven conversó con Sandro González en el programa Ecos de la Mañana, donde repasó sus primeros años, su llegada a Irlanda, sus trabajos vinculados con la tecnología y su pasión por el cine.

Actualmente se encuentra desempleado luego de haber trabajado para una empresa vinculada a Meta, pero lejos de quedarse únicamente con la experiencia laboral, Joel aprovechó su estadía en Europa para relacionarse con personas de distintas culturas, desarrollar proyectos audiovisuales y conocer de cerca una sociedad con una historia muy diferente a la argentina.

De Caleta Olivia a Dublín

Joel contó que dejó Caleta Olivia hace aproximadamente dos años y que hace un año se instaló definitivamente en Dublín, luego de atravesar distintas etapas y organizar su llegada junto a su pareja.

Uno de los primeros desafíos fue adaptarse a los horarios y las costumbres. Explicó que actualmente suele despertarse muy temprano y que, en comparación con Argentina, las rutinas sociales y comerciales tienen horarios muy diferentes.

También habló de las particularidades de la vida cotidiana en Dublín, una ciudad donde muchas construcciones antiguas fueron reconvertidas en departamentos. Según relató, es habitual encontrarse con viviendas de más de un siglo que fueron modificadas internamente para convertirse en varias unidades habitacionales.

La alimentación tampoco quedó afuera de la adaptación. Joel explicó que junto a sus amigos suelen cocinar en casa y que, gracias a la diversidad cultural de su grupo, incorporaron preparaciones de distintos países.

La comunidad argentina en Irlanda

Según explicó, en Irlanda existe una importante comunidad argentina, que estimó en alrededor de 6.000 personas, aunque consideró que podrían ser más.

La comunidad se organiza también a través de grupos y encuentros. Joel mencionó al Club Argentino Irlandés (CAI), donde se comparten actividades, oportunidades laborales y encuentros entre argentinos.

En ese sentido, destacó el valor de estas redes para quienes recién llegan al país.

Contó que su pareja consiguió trabajo gracias a uno de estos encuentros. Al comentar que estaba buscando empleo, una persona le recomendó presentarse en un hotel donde estaban incorporando personal y finalmente logró comenzar a trabajar.

Para Joel, esa experiencia demuestra la solidaridad que muchas veces existe entre argentinos que viven fuera del país.

Su llegada al mundo tecnológico

El ingreso de Joel al mundo de la tecnología se produjo a partir de contactos que ya tenía en Irlanda. Amigos argentinos que vivían allí le avisaron que una empresa estaba buscando trabajadores y lo animaron a postularse.

El proceso de selección incluyó entrevistas en inglés y una metodología conocida como STAR, utilizada para que los candidatos expliquen situaciones concretas de su experiencia laboral a partir de la situación, la tarea, la acción realizada y el resultado obtenido.

Finalmente fue seleccionado.

Sin embargo, su primer día de trabajo estuvo marcado por una situación inesperada: cientos de personas fueron desvinculadas de la empresa prácticamente al comenzar.

Joel logró conservar su puesto y continuó trabajando en proyectos relacionados con tecnología y moderación o evaluación de tareas, aunque explicó que las funciones iban cambiando constantemente.

“Para mí no era trabajo, era como un juego”

Durante su experiencia laboral, Joel reconoció que tenía un ritmo de trabajo muy superior al promedio.

Explicó que existía una meta diaria de aproximadamente 100 tareas, pero que él llegó a completar hasta 1.800 en una jornada, simplemente porque se entretenía con el desafío y sentía que competir consigo mismo hacía que la actividad fuera más dinámica.

“Para mí no era trabajo, era como un juego”, relató.

Sin embargo, ese ritmo también generó diferencias con algunos compañeros, ya que su productividad estaba muy por encima de los objetivos establecidos.

Su último día de trabajo fue el 26 de junio. Según contó, en una de las reestructuraciones fueron despedidas alrededor de mil personas.

Joel también aclaró que por acuerdos de confidencialidad no puede revelar determinados detalles de los proyectos en los que trabajó.

Una mirada crítica sobre la inteligencia artificial

Su paso por el mundo tecnológico también profundizó su interés y preocupación por el desarrollo de la inteligencia artificial.

Aunque reconoció que trabajó en proyectos relacionados con tecnología, aseguró que intenta mantener una relación moderada con los dispositivos y el celular.

En la conversación sostuvo que considera posible que la inteligencia artificial alcance niveles de desarrollo que permitan hablar de una inteligencia artificial general o superinteligencia, y planteó interrogantes sobre el control que los seres humanos tendrán sobre estas tecnologías.

Para Joel, conocer lo que ocurre detrás del desarrollo tecnológico es fundamental para que la sociedad pueda discutir sus consecuencias y exigir controles.

También cuestionó el impacto ambiental de los grandes centros tecnológicos y de datos, particularmente por el consumo de agua que requieren algunas instalaciones.

En su visión, el crecimiento de las grandes empresas tecnológicas puede generar empleo y desarrollo, pero también plantea interrogantes sobre impuestos, recursos naturales y el impacto que tendrán estas actividades a largo plazo.

El cine como verdadera pasión

Mucho antes de su experiencia en Irlanda, Joel comenzó a formarse en el ámbito audiovisual.

Estudió Comunicación Audiovisual en Córdoba y posteriormente Dirección de Cine en Buenos Aires, aunque no terminó ninguna de las dos carreras.

Lejos de considerar esto como un fracaso, explicó que consiguió trabajo rápidamente y que también buscaba en esas instituciones generar contactos con personas vinculadas al mundo audiovisual.

Actualmente continúa desarrollando proyectos y se define como director de cine.

Uno de ellos es la película “How to Date a Guy”, que se encuentra realizando una gira por festivales.

La producción nació después de su llegada a Irlanda. Joel comenzó a recorrer universidades, observar convocatorias y conocer personas interesadas en participar de proyectos audiovisuales.

Así surgió un equipo internacional, integrado por personas de diferentes países.

Entre ellas mencionó a una amiga de origen chino, con quien se comunica en inglés.

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Una película con una mirada internacional

Para Joel, una de las grandes riquezas de vivir en Irlanda fue precisamente poder relacionarse con personas de distintas culturas.

En su proyecto cinematográfico trabajó con gente de China y otros lugares, generando vínculos a partir de intereses compartidos.

También destacó las diferencias culturales entre europeos, latinoamericanos y asiáticos, especialmente en las formas de saludar y relacionarse.

Según su percepción, los europeos suelen ser más estructurados y reservados en los vínculos sociales, mientras que los latinoamericanos tienen una forma de relacionarse más cercana y afectiva.

Esa diversidad, considera, también enriquece su mirada como realizador audiovisual.

La música, otra de sus pasiones

Además del cine, Joel mantiene una fuerte relación con la música.

Toca guitarra, piano y batería, y señaló que una de sus canciones favoritas es The Rain Song, de Led Zeppelin.

La eligió por su extensión y por los diferentes momentos que atraviesa la composición.

“Si puedo escuchar una sola canción en el resto de mi vida, escucho esa”, explicó durante la entrevista.

En cuanto al cine, mencionó entre sus referentes a Khristoffer Borgli, director al que valora por sus propuestas extravagantes y diferentes de las fórmulas tradicionales.

También destacó a Cillian Murphy, actor irlandés reconocido internacionalmente por películas como Oppenheimer.

Irlanda y una historia que todavía está presente

Durante la charla, Joel también profundizó sobre la relación histórica entre Irlanda y el Reino Unido.

Explicó que la historia de colonización y los conflictos políticos dejaron una fuerte marca en la sociedad irlandesa y que todavía existen diferencias culturales y políticas importantes.

Una de las cuestiones que más llamó su atención fue el uso limitado de armas por parte de la policía irlandesa, algo que vinculó con la historia de violencia y enfrentamientos que atravesó el país.

También habló sobre el idioma irlandés, que convive con el inglés. Si bien el inglés es predominante, explicó que en determinadas zonas, especialmente en algunas regiones de la costa, el irlandés conserva una presencia mucho más fuerte.

Messi también está presente en Irlanda

Aunque Irlanda no participó del Mundial, Joel contó que el fútbol argentino tiene una presencia llamativa.

Según relató, es posible encontrarse con niños irlandeses utilizando camisetas de Lionel Messi, algo que le llamó particularmente la atención.

También recordó que durante el Mundial aparecieron referencias publicitarias a Argentina y a la histórica rivalidad entre argentinos e ingleses.

La diferencia horaria, sin embargo, hizo que muchos partidos fueran difíciles de seguir porque en Irlanda los bares y comercios suelen cerrar temprano.

Una Patagonia que quiere ver crecer

A pesar de estar viviendo en Europa, Joel reconoce que extraña Argentina y, particularmente, mantiene una mirada crítica sobre algunas cuestiones estructurales del país.

Consideró que Argentina todavía tiene mucho potencial para desarrollar y sostuvo que es necesario mirar más hacia el interior.

En ese sentido, planteó la necesidad de fortalecer el desarrollo de la Patagonia y cuestionó el centralismo de Buenos Aires.

“Siempre somos muy Buenos Aires-centristas”, sostuvo, al considerar que muchas oportunidades de estudio, trabajo y desarrollo continúan concentrándose en la capital del país.

Para Joel, la Patagonia tiene recursos, talento y posibilidades que podrían aprovecharse mucho más.

De Caleta Olivia al mundo

La historia de Joel combina migración, tecnología, cine, música y una constante búsqueda por conocer otras culturas.

Su recorrido comenzó en Caleta Olivia, continuó por Córdoba y Buenos Aires y finalmente lo llevó hasta Dublín, donde construyó nuevos vínculos, trabajó para empresas tecnológicas, desarrolló una película y se involucró en debates sobre inteligencia artificial, medio ambiente y sociedad.

Hoy, desempleado después de una fuerte reestructuración laboral, continúa pensando en nuevos proyectos y buscando nuevas ideas para su producción cinematográfica.

Y aunque su vida transcurre a miles de kilómetros, su vínculo con Caleta Olivia permanece intacto. En la entrevista, incluso contó que acababa de regresar a la ciudad y que se encontraba reencontrándose con su familia y amigos.

Su historia es, en definitiva, la de un joven patagónico que decidió salir al mundo, conocer otras realidades y regresar con una mirada mucho más amplia sobre el lugar del que partió.

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