Nahuel y Joaquín Castillo: del vóley de la Cuenca Carbonífera a los grandes escenarios de Buenos Aires

22 de Agosto 2026. Los hermanos santacruceños, que actualmente integran distintas categorías del Club Ferrocarril Oeste, regresaron a su tierra natal para compartir sus experiencias y conocimientos con jóvenes de toda la provincia durante un Campus Integrativo de Vóley. La propuesta, desarrollada durante dos jornadas en la Cuenca Carbonífera, permitió reunir a jugadores y equipos técnicos de distintas localidades y acercar nuevas herramientas de entrenamiento y competencia.

Dos jornadas para integrar, aprender y compartir

Durante dos días, la Cuenca Carbonífera modificó su habitual cotidianeidad con la realización del Campus Integrativo de los seleccionados de vóley de las distintas localidades de Santa Cruz. La iniciativa fue coordinada por la Secretaría de Estado de Deportes y contó con el acompañamiento de YCRT y de los hermanos Joaquín y Nahuel Castillo, quienes actualmente desarrollan su carrera deportiva en el Club Ferrocarril Oeste de la ciudad de Buenos Aires.

Nahuel y Joaquín Castillo: del vóley de la Cuenca Carbonífera a los grandes escenarios de Buenos Aires

La propuesta reunió a deportistas que integran los seleccionados de diferentes localidades de la provincia y estuvo acompañada por jugadores e integrantes del equipo técnico de la institución porteña, entre ellos preparador físico, nutricionista y kinesiólogo.

Las actividades se desarrollaron desde las 9:30 hasta las 19:30, con entrenamientos, charlas, prácticas y espacios de integración que permitieron a los jóvenes conocer nuevas metodologías y compartir experiencias con jugadores que hoy compiten en uno de los niveles más exigentes del vóley argentino.

Nahuel Castillo, el regreso a sus raíces

Uno de los protagonistas centrales de esta experiencia fue Nahuel Castillo, joven deportista santacruceño que hace un año y medio reside en Buenos Aires y actualmente integra los equipos Sub-18 y Sub-21 de Ferrocarril Oeste, además de haber tenido la posibilidad de jugar en la Reserva, considerada la División de Honor de la institución.

Su hermano Joaquín Castillo también forma parte del club y actualmente juega en la División de Honor y en la categoría Sub-21. Ambos se encuentran en camino hacia un nuevo desafío en sus carreras, con la posibilidad de disputar próximamente la Liga de Vóley Argentina, conocida como A1.

Para Nahuel, volver a su lugar de origen tuvo un significado especial. No se trató solamente de transmitir conocimientos deportivos, sino también de regresar a los espacios donde comenzó a construir su vínculo con el vóley y compartir con jóvenes que transitan hoy los primeros pasos de un camino similar.

En relación con el objetivo del Campus, Nahuel Castillo explicó que se buscó “generar un espacio de integración para compartir con el plantel técnico y los jugadores del Club Ferrocarril Oeste para compartir y transmitir los entrenamientos y técnicas que se realizan tomando en cuenta el alto nivel que se despliega en la ciudad de Buenos Aires como una manera de trasladar nuestras experiencias y técnicas utilizadas aquí, donde nací en este rincón del sur, porque creo que es muy valioso que los jugadores de vóley puedan observar nuevas modalidades de técnica y entrenamientos para que puedan expandir sus conocimientos y llevarlos a la práctica”.

La experiencia de jugar, observar y aprender

Durante las dos jornadas también hubo charlas destinadas a explicar las características de los entrenamientos, compartir nuevas técnicas y analizar la dinámica de juego de los equipos.

En ese sentido, Nahuel señaló: “Realizamos charlas para comentar cómo son los entrenamientos y compartir nuevas técnicas que se realizan en la actualidad y observamos la dinámica de juegos de los equipos para corregirlas en la práctica, pero creo que lo más importante es que pudimos jugar entre todos y eso considero que fue lo más positivo”.

El joven jugador también remarcó el valor personal que tuvo la experiencia para él y su hermano Joaquín, ya que regresar a Santa Cruz les permitió dimensionar el camino recorrido desde sus comienzos hasta llegar al alto nivel competitivo.

“Por otra parte, tanto para mi hermano Joaquín como para mí, el propiciar este encuentro y formar parte significó mucho para nosotros por lo que intentamos brindar, porque considero que también fue una manera de darnos cuenta y tener una dimensión de las distancias y el largo trayecto recorrido en estos años que, sin duda, implica mucho esfuerzo y sacrificio para lograr jugar en el alto nivel que hoy estamos jugando, porque desde chico tanto mi mamá como mi hermano me compartieron y enseñaron a amar este deporte que es el vóley”, precisó.

De la Escuela Municipal Dante Cantaruti a Ferrocarril Oeste

La historia deportiva de Nahuel comenzó en Santa Cruz, más precisamente en la Escuela Municipal Dante Cantaruti, donde dio sus primeros pasos en el vóley. En aquel entonces, los entrenamientos no tenían la misma carga horaria que actualmente, pero la pasión y el compromiso ya estaban presentes.

Con el paso del tiempo, una oportunidad inesperada cambió el rumbo de su carrera. Un entrenador observó sus condiciones, lo convocó a realizar una prueba y, a partir de ese momento, comenzó su recorrido en el Club Ferrocarril Oeste.

Nahuel y Joaquín Castillo: del vóley de la Cuenca Carbonífera a los grandes escenarios de Buenos Aires

Sobre aquella experiencia y el regreso a su pueblo, Nahuel destacó: “Todo el staff y el cuerpo técnico quedaron muy conformes por la manera en que fuimos recibidos y en la forma que fueron surgiendo y se llevaron adelante las diferentes actividades y, en lo personal, fue maravilloso volver a mi pueblo para brindarles los conocimientos y experiencias adquiridas tanto en el club como en la vida porque tuve la suerte de que un entrenador me observara jugar y luego me convocó para realizar una prueba y desde ese momento he formado parte del Club Ferrocarril Oeste desplegando mi pasión, que es jugar al vóley”.

El deportista también valoró el acompañamiento recibido durante sus primeros años en Buenos Aires y recordó que el club asumió incluso el compromiso de hacerse cargo de su pensión. En ese proceso, Joaquín fue una figura fundamental, ya que su hermano mayor ya formaba parte de la institución desde dos años antes.

Un crecimiento marcado por el esfuerzo

Nahuel reside en Buenos Aires desde hace aproximadamente un año y medio y actualmente integra las categorías Sub-18 y Sub-21. Uno de los momentos más importantes de su carrera fue la posibilidad de jugar en la División de Honor, experiencia que, según explicó, contribuyó significativamente a elevar su rendimiento y mejorar su nivel de juego.

El crecimiento deportivo fue progresivo y estuvo acompañado por años de entrenamiento, sacrificio y perseverancia. Desde sus primeros partidos en la Escuela Municipal Dante Cantaruti hasta llegar a competir en una institución de Buenos Aires, cada etapa significó un aprendizaje.

En ese recorrido, la pasión fue uno de los motores principales para seguir avanzando y enfrentar nuevos desafíos dentro de una disciplina que comenzó practicando desde niño.

La altura no lo es todo

Consultado sobre la importancia de la altura para un jugador de vóley, Nahuel planteó que, si bien se trata de una característica valorada en el alto nivel, no constituye un factor determinante.

“Si bien ser alto resulta importante para un jugador, creo que no resulta ser un factor determinante porque en las competencias de alto nivel se pueden observar jugadores que no poseen tanta altura, pero que se caracterizan por tener un mayor salto y, al mismo tiempo, inteligencia y la destreza para jugar”, sostuvo.

Sus palabras reflejan también una mirada sobre el deporte basada en el trabajo, la preparación y las capacidades individuales, más allá de las condiciones físicas con las que cada jugador comienza su camino.

Nahuel y Joaquín Castillo: del vóley de la Cuenca Carbonífera a los grandes escenarios de Buenos Aires

Una experiencia que busca multiplicarse

El Campus Integrativo dejó una experiencia significativa tanto para los jóvenes que participaron como para los hermanos Castillo, quienes tuvieron la oportunidad de regresar a Santa Cruz y compartir con las nuevas generaciones parte de todo lo aprendido durante su trayectoria.

Nahuel aspira a que este tipo de propuestas tengan continuidad y puedan extenderse también a otras disciplinas deportivas de la provincia.

En ese sentido, expresó: “Espero que tanto los campus de integración y las clínicas se continúen realizando para que muchos jóvenes de diferentes disciplinas deportivas puedan motivarse, entrenar y comprometerse para que, en definitiva, logren cumplir sus sueños”.

El regreso de Nahuel y Joaquín a la Cuenca Carbonífera tuvo así un significado que trascendió lo estrictamente deportivo. Fue el encuentro entre quienes están construyendo su futuro y quienes alguna vez comenzaron exactamente desde ese mismo lugar, con una pelota, una cancha y el sueño de llegar cada vez más lejos.

Para los hermanos Castillo, volver a Santa Cruz fue también una manera de devolver parte de todo aquello que el deporte les enseñó. Y para los jóvenes que participaron del Campus, la presencia de dos deportistas que hoy compiten en Buenos Aires representó una oportunidad concreta de comprobar que, con entrenamiento, esfuerzo, compromiso y pasión, los sueños deportivos pueden comenzar en un rincón del sur y llegar hasta los escenarios más importantes del país.

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