Pedal Club 20 de Noviembre: 42 años de historia, bicicletas, familias y un legado que vuelve a rodar

La institución ciclista de Caleta Olivia celebró su 42° aniversario con un encuentro que reunió a fundadores, dirigentes, deportistas y familias. Entre recuerdos, homenajes y nuevos proyectos, la comunidad volvió a poner en valor una historia construida con esfuerzo y una mirada puesta en los más chicos.

Hay instituciones que se explican por sus paredes, sus pistas o sus años de existencia. Y hay otras que se entienden mejor cuando se escucha a quienes las construyeron. El Pedal Club 20 de Noviembre pertenece a ese segundo grupo.

En su 42° aniversario, la celebración no fue solamente una fecha en el calendario. Fue una oportunidad para reencontrarse con parte de la historia del ciclismo de Caleta Olivia, recordar a quienes alguna vez pusieron manos a la obra para levantar una sede y una pista y, al mismo tiempo, mirar hacia adelante con una nueva generación que empieza a ocupar el lugar que alguna vez tuvieron aquellos primeros ciclistas.

Durante el festejo estuvieron presentes integrantes de la actual comisión, socios fundadores, deportistas de distintas generaciones y familias que continúan encontrando en el club un espacio de encuentro.

Entre ellos estuvo Carlos Miranda, actual presidente de la institución, quien conoce al Pedal Club desde ambos lados: primero como ciclista y ahora como dirigente.

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Miranda recordó que comenzó a competir como juvenil alrededor de 1985 y que durante ocho o nueve años estuvo ligado directamente a las carreras. Después, las obligaciones laborales lo alejaron del ciclismo, hasta que regresó con motivo de los 40 años del club.

El regreso tuvo además un significado familiar. Su madre y su hermana figuraban entre las socias fundadoras.

“Me sumé, me gustó la energía que encontré acá en la sede y nos pusimos con el compromiso de acompañar”, relató Miranda, quien actualmente tiene la responsabilidad de conducir la institución y continuar el legado de aquellos ocho fundadores.

Una historia que se construyó entre todos

La historia del Pedal Club está atravesada por nombres, anécdotas y gestiones que fueron mucho más allá de una competencia deportiva.

Uno de los protagonistas de esos primeros años es “Tony” Quiroga, socio fundador y uno de los hombres que impulsaron la creación de la institución.

A 42 años de aquel comienzo, Quiroga todavía recuerda cuando el terreno donde hoy funciona el club era prácticamente un descampado.

Los primeros integrantes tuvieron que gestionar materiales, presentar proyectos, buscar apoyos y trabajar para transformar aquel espacio en una institución.

Entre las anécdotas que permanecen intactas aparece aquella vez en que fueron a buscar cemento para construir la sede. También recuerda las gestiones para conseguir elementos, luminarias y hasta el mástil que todavía permanece en el predio.

Pero quizás uno de los mayores orgullos de aquella generación sea la construcción del velódromo.

Quiroga recordó que la idea nació porque los ciclistas necesitaban un espacio seguro para entrenar y competir, lejos de los peligros de la ruta.

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El proyecto contempló incluso ganarle terreno a la laguna para poder construir una pista de aproximadamente 480 metros.

“Nosotros queríamos hacer una pista de ciclismo porque no hay, es muy peligrosa la ruta”, recordó sobre aquellas primeras gestiones.

Con camiones que llevaron piedra y tierra para rellenar parte del terreno y con el acompañamiento de quienes participaron de la obra, aquella idea terminó convirtiéndose en una pista que, más de 35 años después, continúa en pie.

La infraestructura fue pensada en conjunto con distintos actores de la comunidad y con el aporte de empresas y organismos. Y aunque el velódromo pertenece al ámbito municipal, desde el club remarcan que se trata de un espacio construido para ser disfrutado por toda la comunidad.

El valor de reencontrarse

Los 40 años del club habían marcado otro momento especial. En aquella oportunidad, la institución pudo realizar una celebración en el cine municipal, una posibilidad que, según recordó Antonio “Gury” Quiroga, fue impulsada por el actual intendente Pablo Carrizo.

Pero aquel aniversario tuvo además un objetivo mucho más profundo: recuperar la memoria de los fundadores.

“Empezamos a recuperar la historia”, contó Quiroga.

Para hacerlo, fueron a buscar a antiguos integrantes y familias vinculadas con los comienzos de la institución. Algunos llevaban alrededor de dos décadas sin regresar a la sede.

Ese reencuentro permitió recuperar nombres, historias y recuerdos que corrían el riesgo de quedar solamente en la memoria de unos pocos.

Hoy, esos antiguos protagonistas son reconocidos como socios honoríficos y siguen teniendo las puertas abiertas de una institución que consideran su casa.

Un club que va mucho más allá del ciclismo

Uno de los aspectos que más se repitió durante la celebración fue la importancia social del Pedal Club.

La institución no solamente organiza actividades deportivas. También desarrolla talleres y propuestas destinadas a la comunidad.

Actualmente funciona allí un taller de alfabetización denominado “Biciletreando”, actividades de ajedrez y una copa de leche, entre otras iniciativas.

El velódromo también es utilizado por establecimientos educativos para diferentes actividades y permanece abierto para quienes quieran acercarse a realizar actividad física.

Carlos Miranda explicó que el espacio está disponible para las instituciones que quieran utilizarlo y que la organización de los turnos permite compatibilizar las distintas actividades.

El mensaje que atraviesa cada una de estas propuestas es sencillo: que el club sea un lugar de encuentro.

Desde el municipio también destacaron ese rol.

Néstor Vivar, representante del área de Relaciones Institucionales municipal, explicó que existe una decisión de acompañar a las instituciones de Caleta Olivia y valoró especialmente el trabajo que realiza el Pedal Club.

“Un chico que está bajo techo y que está con contención, que está acompañado, puede ser un buen ciudadano y honrado el día de mañana”, expresó.

También destacó que el trabajo institucional no se limita a lo deportivo, sino que incluye dimensiones sociales y culturales.

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La nueva generación: volver a sembrar

Quizás uno de los proyectos que mayor entusiasmo genera actualmente dentro del Pedal Club es la recuperación del semillero infantil.

La actual comisión creó la categoría “Pedalitos”, destinada a los más pequeños.

La respuesta de las familias fue inmediata. Abuelos, padres y tíos comenzaron a acompañar a los chicos en cada actividad y, poco a poco, el ciclismo volvió a ocupar un lugar entre las propuestas para las nuevas generaciones.

En una de las últimas competencias participaron más de 50 chicos.

Para Miranda, el objetivo no es necesariamente formar grandes campeones. Es, primero, lograr que los niños se diviertan, hagan actividad física, compartan con otros chicos y descubran nuevas posibilidades.

La idea también aparece en las palabras de Quiroga, quien insiste en que la prioridad debe estar puesta en los niños.

“No va a salir ningún profesional, pero va a tener chicos que van a divertirse, que van a hacer deporte”, reflexionó.

Porque quizás ese sea uno de los mayores logros de una institución deportiva: no solamente formar ciclistas, sino formar personas.

“Un pibe en un club es un pibe menos en la calle”

La frase resume buena parte del espíritu que atraviesa al Pedal Club.

En tiempos donde las pantallas, las redes sociales y la tecnología ocupan cada vez más espacio en la vida cotidiana de los niños y adolescentes, desde la institución entienden que el deporte puede ofrecer una alternativa concreta.

“Un pibe en un club es un pibe menos en la calle”, señalaron durante la entrevista.

Para Quiroga, todos los clubes y organizaciones comunitarias tienen una responsabilidad importante frente a problemáticas como las adicciones y la falta de espacios de contención.

La respuesta, sostiene, debe ser colectiva y debe comenzar por mantener abiertas las puertas de las instituciones.

En ese sentido, el Pedal Club busca recuperar una tradición que conocieron los fundadores: un espacio donde los chicos pudieran practicar deportes, aprender, encontrarse y crecer acompañados.

El reclamo por los servicios y el acompañamiento provincial

En medio de la celebración también apareció una preocupación concreta: la situación económica que atraviesa a la institución.

Quiroga señaló que desde el club vienen solicitando acompañamiento al Gobierno provincial para afrontar deudas vinculadas con los servicios de gas y electricidad.

Según explicó, a partir de 2024 las instituciones intermedias dejaron de contar con determinados subsidios y comenzaron a afrontar costos que, para un club, resultan difíciles de sostener.

El dirigente sostuvo que la deuda acumulada incluye períodos anteriores y que los intereses hacen que el monto resulte prácticamente imposible de afrontar para una institución que depende de actividades, colaboraciones y del esfuerzo de sus integrantes.

“Un club no lo puede subsistir. Ninguna unión vecinal, ningún club puede pagar estas deudas”, planteó.

En contraste, destacó el acompañamiento recibido desde el municipio, particularmente a partir de la regularización de la documentación institucional, que permitió acceder a beneficios y exenciones municipales.

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La importancia de tener los papeles en regla

La regularización institucional también fue uno de los aspectos destacados durante la celebración.

Quiroga explicó que actualmente el club tiene la personalidad jurídica y los balances al día, una condición que permite acceder a diferentes herramientas y beneficios.

Para los dirigentes, mantener la documentación en regla no es solamente una cuestión administrativa. Es una forma de garantizar la continuidad de la institución y darle herramientas para seguir creciendo.

En ese camino, valoraron el acompañamiento de distintas áreas municipales y de funcionarios que facilitaron gestiones para que el club pudiera avanzar.

42 años y una historia que todavía está viva

Al final de la celebración, queda la sensación de que el Pedal Club 20 de Noviembre no está simplemente festejando 42 años.

Está celebrando una historia que comenzó cuando un grupo de personas imaginó una pista en medio de un descampado; cuando hubo que conseguir cemento, rellenar una laguna, buscar luminarias y convencer a otros de que el proyecto era posible.

Está celebrando a quienes pedaleaban hace décadas y hoy regresan para ver que sus hijos, amigos o antiguos compañeros están al frente.

Y está celebrando, sobre todo, a los chicos que hoy empiezan a recorrer la pista.

Carlos Miranda dejó una invitación abierta a toda la comunidad: acercarse, acompañar y hacer deporte.

“Lo mejor es hacer deporte. Si es ciclismo, mejor”, expresó.

Tony Quiroga, desde la memoria de aquellos primeros años, puso el foco en lo que viene: disfrutar, formar nuevos chicos y transmitir valores.

Porque el verdadero legado del Pedal Club quizás no esté solamente en los trofeos, las carreras o los metros de su velódromo.

Está en haber construido un lugar donde varias generaciones puedan encontrarse.

Un lugar donde un chico pueda aprender a andar en bicicleta, descubrir el deporte, hacer amigos y sentirse acompañado.

Y después de 42 años, quizás esa sea la mejor manera de seguir rodando.

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