Solidaridad en acción: Epuyén se organiza desde la Escuela N°9 para asistir a familias afectadas por los incendios
En el marco del recorrido de Ecos del Sur por la Comarca Andina, el equipo visitó la Escuela Provincial N°9 de Epuyén, convertida hoy en un punto clave de organización comunitaria frente a la emergencia provocada por los incendios forestales que afectaron gravemente a la región.
En diálogo con el medio, Valentina, vecina de Epuyén y una de las referentes del espacio, explicó el trabajo que se viene realizando desde la escuela, ubicada a pocos metros del lago Epuyén, una de las zonas amenazadas por el fuego que se inició el pasado 5 de enero en Puerto Patriada con una agresividad sin precedentes.
“Desde acá nos organizamos primero con una cocina solidaria, para brindar comida caliente a los brigadistas, voluntarios y familias damnificadas. Era fundamental que quienes estaban combatiendo el fuego pudieran comer algo rápido, descansar un momento y reponerse”, señaló.
La cocina solidaria no es nueva: funciona desde el año pasado, cuando Epuyén atravesó otro feroz incendio que dejó 78 viviendas destruidas. A un año de aquel desastre, solo unas diez familias lograron reconstruir sus hogares, por lo que la situación actual agrava una problemática que nunca llegó a resolverse del todo.
“A las familias afectadas el año pasado se suman ahora nuevas familias que perdieron sus casas o sus campos. Y cuando se quema el campo, se pierde el sustento”, explicó Valentina, remarcando el impacto social y económico de los incendios.

Actualmente, además de la elaboración diaria de viandas, el espacio funciona como centro de recepción y distribución de donaciones, no solo para Epuyén, sino también para otras localidades afectadas como Cholila, a donde se envían alimentos todos los días. El trabajo se articula con organizaciones de El Bolsón, como el CIC y Galeano (centro cultural), fortaleciendo una red solidaria regional.
Entre las principales necesidades se encuentran alimentos no perecederos, comida para mascotas y animales de cría, forraje, balanceado, maíz, además de ropa de trabajo como borceguíes, guantes y mamelucos. Desde la organización aclararon que ya no se recibe ropa común, sino únicamente indumentaria adecuada para tareas de emergencia.
También se inició una nueva etapa enfocada en la reconstrucción de viviendas, para lo cual se solicitan materiales de construcción, cables eléctricos, mangueras, cocinas, heladeras y muebles. Para colaborar económicamente, se encuentra disponible el alias cocina.mingas.epuyen, a nombre de Carolina Benavides, solicitando siempre verificar los datos antes de transferir.
Durante los días más críticos del incendio, la Escuela N°9 también brindó alojamiento a los brigadistas, que permanecían en el lugar tras largas jornadas de trabajo. “La escuela fue fundamental, no solo como espacio físico, sino como símbolo de comunidad”, destacaron.
Desde la organización subrayaron que el trabajo es autogestivo, llevado adelante por vecinos y vecinas, con el objetivo de que la ayuda llegue realmente a quienes más lo necesitan, priorizando a adultos mayores, familias con niños y personas con problemas de salud.
“Esto es un esfuerzo colectivo. Agradecemos profundamente a cada voluntario y a cada persona que colabora”, expresaron.

La emergencia continúa y la solidaridad sigue siendo clave. Desde Ecos del Sur se invita a la comunidad a colaborar y difundir, porque Epuyén todavía necesita de todos.
