Javier Chávez llegó a Caleta Olivia en su travesía en bicicleta rumbo a Malvinas
La actividad contó con la presencia de veteranos de guerra, referentes locales y autoridades municipales, quienes destacaron el valor simbólico y humano del recorrido que Chávez emprendió a lo largo del país.
Una promesa personal convertida en causa colectiva
Durante el encuentro, Chávez explicó que el viaje nació como una promesa personal a su padre antes de su fallecimiento.
“Era un viaje que íbamos a hacer juntos. Lamentablemente él falleció antes, y decidí cumplir esa promesa”, relató.
Lo que comenzó como una decisión íntima se transformó en una causa pública cuando, en su ciudad natal, tomó contacto con Miguel Estelrich, veterano de Malvinas, quien le entregó una bandera argentina para que la llevara a cada lugar que visitara.
“Ahí cambió todo. Pasó de ser un viaje personal a un homenaje a los que no están y también a los que están. No hay que esperar a que alguien falte para reconocerlo”, expresó.
“Malvinizar también es esto”
Desde el Centro de Veteranos, destacaron que este tipo de iniciativas forman parte del trabajo cotidiano de malvinización, que se desarrolla durante todo el año a través de actividades culturales, deportivas y educativas.
“Que personas como Javier recorran el país visibilizando la causa Malvinas es fundamental. Es una causa nacional que no se puede olvidar”, señalaron.
Veteranos como Héctor Orquera remarcaron la importancia de mantener viva la memoria y el respeto por quienes combatieron en 1982, especialmente en el sur del país, donde las condiciones de vida y el territorio forjan una identidad particular.
Un desafío físico y emocional
Chávez, de 51 años, contó que siempre fue deportista y que encontró en la bicicleta la forma de recorrer grandes distancias. El viaje no estuvo planificado con mucha anticipación: lo organizó en apenas cuatro días, impulsado por una fuerte convicción personal.
“Algo me dijo que era el momento. Armé el carrito, cargué lo necesario y salí”, recordó.
Actualmente se desplaza en una bicicleta estándar, sin modificaciones especiales, recorriendo largas distancias en tramos despoblados de la Patagonia, donde enfrenta viento, falta de sombra y escasez de agua.
Acompañamiento y respeto en la ruta
El ciclista destacó el acompañamiento recibido en Santa Cruz, especialmente por parte de la Policía Provincial.
“Desde que entré a la provincia me trataron de manera excelente. Me aconsejaron, me ofrecieron agua, puntos seguros. Eso también hay que destacarlo”, señaló.
Asimismo, remarcó la importancia del respeto mutuo en la ruta y de las medidas de seguridad, como el uso de chaleco reflectante, casco y espejo retrovisor.
“No hay palabras suficientes para agradecer”
Al referirse al contacto con excombatientes, Chávez fue contundente: “No hay palabras que alcancen para agradecer lo que hicieron. No son dioses, pero merecen respeto en todos lados. Como argentino, solo puedo decir gracias, eternamente”.
Antes de continuar su viaje rumbo a Río Gallegos, agradeció el recibimiento en Caleta Olivia y el acompañamiento de los veteranos, a quienes definió como “historia viva”.
“Me voy con otra visión, con más fuerza. Cada lugar y cada veterano que conozco me cambia el viaje”.

