“Él nunca dejó de saludar a nadie”: el emotivo testimonio de Javier “Hualo” Castro tras la muerte de su hermano

Javier “Hualo” Castro, hermano y compañero inseparable de Jorge “Locomotora” Castro durante casi cuatro décadas de carrera, expresó su profundo dolor tras la partida del excampeón mundial. En un testimonio cargado de nostalgia, recordó la humildad del ídolo, su amor incondicional por Caleta Olivia y adelantó los primeros detalles sobre el último adiós al pugilista en Buenos Aires.

“LO PRIMERO QUE LE SALÍA ERA DECIR QUE ERA DE CALETA” (JAVIER “HUALO” CASTRO, HERMANO JORGE)

La conmoción por el fallecimiento de Jorge “Locomotora” Castro golpea con particular dureza en el seno familiar y en la comunidad caletense. Detrás del mito deportivo que conquistó las grandes mecas del boxeo internacional se encuentra la historia de un hombre que jamás perdió su sencillez de barrio ni el arraigo con la tierra que lo vio nacer.

En un diálogo lleno de emoción mantenido con Sandro González en el programa Ecos de la Mañana, Javier “Hualo” Castro, hermano del “Roña” y pilar fundamental durante sus cuatro décadas de trayectoria dentro y fuera de los cuadriláteros, recordó pasajes imborrables de la vida del pugilista.

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Cuarenta años al lado del ídolo y la verdadera humildad

Javier repasó cómo fue acompañar desde los inicios al niño que entrenaba en el patio de su casa hasta convertirse en la máxima figura del boxeo nacional. “En estas horas se me viene a la cabeza todo lo que vivimos desde chicos hasta recorrer los viajes y las peleas. Fueron casi 40 años al lado de él, sabiendo que él era el ídolo y el que nunca dejó de saludar a nadie; siempre se paraba para una foto con la misma humildad que lo caracterizó toda la vida”, expresó.

Asimismo, remarcó que el carisma desbordante que el “Roña” exhibía en la televisión o ante la prensa era exactamente el mismo en la intimidad familiar. “Con nosotros era igual, no cambiaba nada. Podíamos comer un asado con las manos o estar en la casa de algún famoso de alta alcurnia y él actuaba siempre de la misma manera, con su autenticidad intacta”, rememoró.

El amor incondicional por Caleta Olivia

Uno de los aspectos que más enfatizó Javier fue el sentido de pertenencia que su hermano mantuvo durante los momentos más álgidos de su carrera. Recordó que, incluso tras ganar la corona mundial en Tucumán o regresar consagrado desde Monterrey (México), la única preocupación del campeón era saber cómo se festejaba en su ciudad natal.

“Desde el año 88, cuando fuimos a golpear puertas a Buenos Aires, lo primero que decía en todos los medios era que venía de Caleta Olivia. Cuando volvió de México en 1994, la caravana de vecinos esperándolo desde la entrada de la ciudad hasta El Gorosito fue algo inolvidable. Él siempre fue muy hincha de Caleta”, remarcó conmovido.

Últimos detalles sobre la despedida en Buenos Aires

Respecto a la despedida de sus restos, Javier explicó que por decisión de los hijos del boxeador —quienes residían con él en la zona metropolitana— los actos fúnebres tendrán lugar en la provincia de Buenos Aires.

Según detalló, la entrega del cuerpo por parte de las autoridades estaba prevista para las 18:00 horas, evaluándose como lugares de velatorio las instalaciones de la Federación Argentina de Box (FAB) o una sala en la localidad de Morón, donde posteriormente se llevaría a cabo la inhumación. “Ya se juntaron todos arriba: mi vieja Mirta, mi hermano mayor Manolito y ahora Jorge. Es un golpe muy duro, pero nos queda el recuerdo de todo lo que brindó”, concluyó.

 

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