“Pedir ayuda no es ser débil”: el mensaje de los jóvenes en una jornada de prevención en Caleta Olivia
La actividad se desarrolló en el boulevard de la avenida San Martín, donde estudiantes colocaron carteles con mensajes de concientización. Desde la asociación Elijo Vivir destacaron la importancia de hablar sobre el dolor, acompañar y construir espacios donde los jóvenes puedan pedir ayuda.
En el marco de una jornada de prevención del suicidio en Caleta Olivia, estudiantes de distintas instituciones educativas participaron de una propuesta de concientización en el boulevard de la avenida San Martín. Los jóvenes colocaron cartelería con frases destinadas a promover el diálogo, la escucha y la importancia de pedir ayuda ante situaciones de dolor.
La actividad contó con la participación de estudiantes del Colegio Lugones y de las escuelas secundarias 42 y 6, quienes se sumaron a una iniciativa que busca instalar la prevención y el acompañamiento como herramientas fundamentales dentro de la comunidad.
Durante la jornada, algunos de los jóvenes participantes remarcaron que muchas personas pueden atravesar situaciones difíciles sin animarse a contarlas. En ese sentido, destacaron que pedir ayuda no representa una debilidad, sino una manera de buscar herramientas para afrontar los problemas.
“Por ser que pidan ayuda no es que sean débiles, sino que son más fuertes para encontrar sus problemas”, expresó uno de los estudiantes entrevistados.
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“Hablemos de lo que duele”
Raquel, integrante de la asociación Elijo Vivir, explicó que la iniciativa comenzó en 2023 a partir del impulso de familias atravesadas por la pérdida de sus hijos y del compromiso de distintas personas de la comunidad.
“Es muy lindo ver a los jóvenes que están acá. Son la esperanza, son la luz”, sostuvo durante la entrevista, al destacar el compromiso de los estudiantes que participaron de la jornada.
Uno de los mensajes que más la movilizó fue precisamente “Hablemos de lo que duele”, una frase que resume el objetivo de la propuesta: generar espacios donde las personas puedan poner en palabras aquello que están atravesando y encontrar acompañamiento.
La referente también remarcó la necesidad de que los adultos presten mayor atención a los jóvenes, especialmente en un contexto donde las redes sociales ocupan un lugar central en la vida cotidiana.
En ese sentido, llamó a dejar por un momento los dispositivos electrónicos para recuperar el diálogo cara a cara, conocer con quiénes se relacionan los hijos, qué contenidos consumen y qué situaciones pueden estar atravesando.
Pedir ayuda no es una debilidad
Uno de los principales mensajes transmitidos durante la jornada fue que ninguna persona debería atravesar sola una situación de sufrimiento.
Raquel sostuvo que los jóvenes necesitan saber que existen personas dispuestas a escucharlos y acompañarlos cuando sienten que no encuentran una salida.
“Cuando sientan que todo pareciera oscuro, que no hay salida, sí hay una salida”, afirmó, al insistir en que pedir ayuda puede ser el primer paso para atravesar un momento difícil.
También señaló que acompañar no significa necesariamente contar con conocimientos profesionales. Si bien remarcó la importancia de recurrir a ayuda especializada cuando es necesaria, destacó que cualquier integrante de la comunidad puede ofrecer escucha, presencia y contención.
“No se necesita ser psicólogo. Muchas veces se necesita saber que alguien te está mirando, que alguien no te va a dejar caer”, expresó.
Una jornada que busca multiplicar el mensaje
La participación de los estudiantes fue considerada por los organizadores como una señal de esperanza y una oportunidad para que el mensaje de prevención llegue a más personas.
La propuesta busca que los jóvenes no solo sean protagonistas de la jornada, sino también transmisores de un mensaje de cuidado, escucha y acompañamiento dentro de sus familias, escuelas y grupos de amigos.
Desde Elijo Vivir anticiparon además que el próximo 10 de septiembre volverán a reunirse en El Gorosito, en el marco de una actividad destinada a homenajear a quienes ya no están y, al mismo tiempo, poner en valor la vida de quienes continúan necesitando acompañamiento.
La jornada volvió a poner en el centro una premisa fundamental: hablar, escuchar y pedir ayuda son herramientas de prevención. La comunidad puede contribuir desde distintos lugares, prestando atención a quienes atraviesan momentos difíciles y acompañándolos en la búsqueda de ayuda profesional cuando sea necesario.
