LA HISTORIA DE MAURICIO VENEGAS: PERDIÓ UN PIE, PERO NO LAS GANAS DE LUCHAR POR SUS HIJOS
31 de Julio,2026. A sus 34 años, Mauricio Venegas enfrenta la batalla más difícil de su vida. Remisero y trabajador desde los 18 años, es el único sostén económico de su familia. Hoy, tras la amputación de su pie izquierdo a causa de una grave complicación derivada de la diabetes, necesita de la solidaridad de toda la comunidad para salir adelante.
Todo comenzó el año pasado, cuando fue sometido a una cirugía en el mismo pie. Tras recuperarse, una infección comenzó a avanzar silenciosamente hasta comprometer gran parte del pie y el tobillo. A pesar del dolor y las dificultades, Mauricio continuó trabajando para llevar el sustento a su hogar, priorizando el bienestar de su esposa y de sus cuatro hijos.
Con el paso del tiempo, la situación se volvió crítica. Los estudios médicos confirmaron que la infección había destruido gran parte del pie y que la única alternativa para salvar su vida era la amputación. El pasado 4 de julio, Mauricio fue sometido a la intervención quirúrgica que cambió su vida para siempre.
Hoy inicia un largo camino de recuperación, acompañado por su esposa, quien además cuida de sus cuatro pequeños hijos, de 11, 9, 7 y 4 años. Sin ingresos y atravesando una situación desesperante, la familia necesita ayuda urgente.
Se solicita la colaboración de quienes puedan aportar ropa de abrigo, colchones, alimentos, ayuda económica y elementos indispensables para el tratamiento de la diabetes, como tiras reactivas e insulina. Aunque parte de la medicación es entregada por el hospital, los gastos continúan siendo enormes.
La situación es aún más angustiante porque la familia enfrenta una deuda de aproximadamente $650.000 de energía eléctrica, un servicio esencial para conservar la insulina que Mauricio necesita diariamente. También mantienen una deuda de gas y requieren ayuda para reparar un tanque de agua roto en su vivienda del barrio Rotary.
A pesar de haber perdido un pie, Mauricio no perdió la esperanza. Su mayor sueño es recuperarse, acceder a una prótesis y volver a trabajar para sacar adelante a sus hijos. Mientras ese momento llega, depende de la solidaridad de una comunidad que siempre ha demostrado que, cuando alguien necesita una mano, nunca mira hacia otro lado.
Hoy Mauricio necesita de todos nosotros. Cada aporte, por pequeño que parezca, puede marcar una enorme diferencia para que esta familia vuelva a tener esperanza.
