Entre aplausos y abrazos, Martina realizó su último timbrado después de 30 años de servicio
Martina vivió una jornada cargada de emoción y sentimientos encontrados al concretar su último timbrado como trabajadora municipal, cerrando así una etapa de 30 años de servicio y compromiso laboral.
Con un cartel que decía “Martina, feliz jubilación”, compañeras y compañeros la acompañaron en un momento muy especial: marcar por última vez antes de iniciar una nueva etapa de su vida. Entre fotos, abrazos y palabras de cariño, la trabajadora expresó su felicidad y agradecimiento por todo lo vivido.
“Llegó mi día”, dijo emocionada mientras se preparaba para despedirse de la rutina laboral que la acompañó durante gran parte de su vida. Según contó, trabajó durante 27 años dentro del municipio y logró completar 30 años de servicio.
A lo largo de su carrera pasó por diferentes sectores. “Estuve en el hospital de YPF, después en una unión vecinal, luego en la Escuela Especial Nº15 y finalmente acá, de donde me retiro”, recordó.
Martina destacó especialmente el cariño recibido por parte de sus compañeros y de las personas que conoció durante todos estos años. “He cosechado mucha gente hermosa en el corazón que me quiere. Por eso están acá acompañándome”, señaló.
La despedida estuvo marcada por la emoción colectiva. Entre risas, fotografías y aplausos, sus compañeras se reunieron para acompañarla en el simbólico último fichaje laboral. “Me voy muy feliz, agradeciendo a Dios, a mi familia, a los amigos y a todas las compañeras de trabajo”, expresó.
Consultada sobre cómo imagina esta nueva etapa, aseguró que buscará disfrutar más de su tiempo personal y de las actividades que le apasionan. “Voy a dedicarme a caminar, bailar, porque me gusta mucho el folklore. Y también disfrutar de ser libre de horarios, de no tener que estar marcando”, comentó entre sonrisas.
Antes del cierre de la jornada, también dejó un mensaje para quienes compartieron tantos años junto a ella: “Quiero agradecerles por tanto cariño. Ahí se ve el cariño que me tienen de verdad”.
Finalmente, entre aplausos y el afectuoso grito de “¡Te queremos, Martu!”, Martina realizó su último timbrado rodeada del afecto de sus compañeros, cerrando una etapa laboral llena de historias, vínculos y recuerdos imborrables.

