“Tuvimos un accidente bajo el agua”, dijo la pareja de la buceadora
Una joven de 23 años oriunda de Buenos Aires desapareció mientras realizaba una inmersión este lunes pasado. El operativo de rastrillaje encabezado por la Prefectura Naval Argentina continúa activo. Marcelo Larsen, operador de buceo, aseguró que “los protocolos están claros” y llamó a respetar estrictamente las normas. Mientras tanto, la pareja de la joven, en su red social criticó autoridades que intervienen y admitió que al sumergirse “tuvieron un accidente”.
La tranquilidad habitual del Golfo Nuevo parece haber sido quebrada este lunes tras la desaparición de una joven de 23 años que buceaba en aguas de Puerto Madryn. Desde entonces, el operativo de búsqueda se mantiene en marcha bajo coordinación de la Prefectura Naval, mientras crecen la preocupación y las repercusiones públicas del caso. Su pareja, se expresó por sus redes sociales siendo muy críticocon las autoridades y con la Justicia. Y un dato que no pasó desapercibido, puso: “tuvimos un accidente bajo el agua”, sin detallles, sin precisiones. Todo incertidumbre.
La joven fue identicada como Sofía Devries, oriunda de Villa Ballester, en el Conurbano bonaerense.
El episodio no sólo genera angustia en la comunidad, sino que también reabre la discusión sobre el cumplimiento riguroso de las normativas que regulan el buceo deportivo y profesional en una de las plazas turísticas más importantes del país.
Marcelo Larsen, operador de buceo con amplia trayectoria en la zona, expresó la conmoción que atraviesa al sector:“Claro que obviamente nos preocupa a todos, todos nos ponemos en el mismo lugar, a todos nos empaña. Pero los protocolos están, están muy claros, y sobre todo las operadoras que están dentro de la asociación”.
Sin embargo, evitó pronunciarse sobre el caso puntual: “No sé cómo fue este accidente, no quiero opinar y no quiero entrar en ese tema, porque no estuve”.
Habilitación y certificación: las claves
Larsen insistió en que el primer paso para minimizar riesgos es contratar operadoras habilitadas y verificar la certificación correspondiente.
“Principalmente lo que hay que hacer es contratar a una operadora que esté habilitada, una operadora local. Si uno va a hacer un bautismo evidentemente no tiene conocimientos, entonces todo depende de lo que imparta el instructor”.
En el caso de buzos certificados, explicó que existen límites técnicos que deben respetarse estrictamente.
La pareja de la joven desaparecida, utilizó su cuenta de Instagram para expresarse:
“La primera certificación es open water, es la más común, y habilita hasta 18 metros de profundidad. Si no se conoce la zona, lo ideal es bajar con un guía que conoce el lugar”.
Sobre los denominados “traslados”, aclaró que implican que la operadora transporta al sitio de inmersión, pero no necesariamente que un instructor acompañe bajo el agua, siempre que los buzos estén habilitados.
“Se supone que la operadora chequea que tengas la certificación en orden, que estés habilitado, te pide la bitácora para ver cuántos buceos tenés y cuándo fue el último. Si está todo ok, te lleva hasta el lugar”.
Actividad de riesgo bajo parámetros de seguridad
El operador fue categórico al definir la actividad:
“El buceo es una actividad de riesgo, pero que se puede hacer dentro de ciertos parámetros de seguridad. Si le ponemos riesgo al riesgo, ya se complica”.
En el caso del bautismo submarino, sostuvo que la presencia de un instructor no es opcional: “Un bautismo de buceo tiene que bajar con un instructor sí o sí, no hay otra, porque la persona no sabe nada”.
También advirtió sobre el exceso de confianza como factor de riesgo:“Sí, obviamente, como en todas las actividades. Por eso está la pericia del instructor o del guía”.
Larsen destacó que en más de cinco décadas de actividad en la zona no se habían registrado episodios de esta magnitud.
“Realmente no creo que debamos ajustar ningún protocolo, porque acá los accidentes no ocurren. Esto es algo excepcional, gracias a Dios”.
Esperar información oficial
Mientras la comunidad permanece en vilo y el operativo continúa, Larsen pidió cautela: “Hay que ser muy cauteloso y esperar información oficial sobre este episodio que lamentablemente ha empañado el fin de semana”.
El desenlace aún es incierto. En paralelo, el caso vuelve a poner bajo la lupa la responsabilidad compartida entre operadoras, instructores y buzos en una actividad que, aunque regulada y profesionalizada, nunca deja de implicar riesgo.
Fuente : Diario Jornada
