Incendios en Cholila: la Escuela 727 coordina la preparación de hasta 250 viandas diarias para brigadistas y voluntarios

En medio de la emergencia generada por los incendios forestales que afectan a la localidad chubutense de Cholila, la comunidad educativa de la Escuela N° 727 se convirtió en un centro clave de asistencia para quienes combaten el fuego. Allí, docentes, familias, estudiantes y vecinos trabajan de manera solidaria en la preparación de viandas, recepción de donaciones y organización logística para bomberos, brigadistas y voluntarios.

Leonardo Ocampo, encargado de la logística del operativo solidario, explicó que el establecimiento funciona desde hace varias semanas como punto de apoyo para los organismos que intervienen en el combate del incendio.

“Estamos trabajando puntualmente en la preparación de viandas y en la recepción de donaciones de víveres para poder sostener esa tarea, además de colaborar con equipamiento que necesitan los voluntarios que están en la primera línea”, señaló.

Según detalló, la demanda de asistencia alimentaria varía de acuerdo al despliegue operativo, aunque en algunos momentos se alcanzaron picos cercanos a las 250 viandas diarias. Estas raciones fueron distribuidas principalmente en sectores como Villa Lago Rivadavia y distintos puntos del ejido de Cholila donde se montaron puestos de combate del fuego.

Ocampo destacó el compromiso de toda la comunidad local, especialmente del equipo docente que, pese al receso escolar de verano, decidió abrir las puertas de la institución para acompañar la emergencia.

“La comunidad educativa, el grupo de profesores, las familias, estudiantes y ex estudiantes están trabajando desde antes del 22 de enero, cuando se abrió la escuela para comenzar con las colectas solidarias. Todo esto fue creciendo en magnitud y permite brindar un apoyo valiosísimo en esta contingencia”, expresó.

En cuanto a las donaciones, el referente logístico aclaró que actualmente existe una necesidad específica vinculada al equipamiento para el trabajo en incendios forestales.

“No se necesita ropa común ni de uso diario. Lo que realmente se requiere es vestuario ignífugo o ropa de trabajo resistente, como mamelucos, prendas de grafa, camperas y pantalones de jean, que resultan útiles para el combate del fuego en zonas de matorral y terrenos agresivos”, precisó.

El impacto del incendio atraviesa profundamente a la comunidad cholilense, donde el dolor por las pérdidas materiales, culturales y ambientales se combina con el temor constante ante el avance del fuego.

“La tristeza es muy grande, pero se transformó en acción. Levantarse con humo, intentar dormir con el fuego como escenario, genera mucha angustia. La pérdida material es inmensa y el riesgo sigue siendo permanente”, describió Ocampo.

A pesar del difícil contexto, remarcó el esfuerzo conjunto de docentes, organismos de emergencia, brigadistas, bomberos y personal del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, quienes trabajan para contener el avance del incendio y resguardar a la población.

“La escuela está cumpliendo el rol que debe cumplir en un momento así: cuidar a la comunidad educativa y acompañar a toda la población. Sabemos que ya volverán las clases, pero hoy la prioridad es estar presentes frente a esta situación”, concluyó.

La labor solidaria que se desarrolla en la Escuela 727 refleja el compromiso y la organización comunitaria de Cholila, que frente a una de las emergencias más graves que atraviesa la región, busca sostener el trabajo de quienes enfrentan el fuego y acompañar a las familias afectadas.

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