Fuerte reclamo de comerciantes por aumentos, horarios y falta de controles equitativos en Caleta Olivia
Los comerciantes de Caleta Olivia realizaron una conferencia de prensa en la que expresaron su rechazo a las recientes modificaciones del Régimen Tarifario y a los cambios en los horarios de funcionamiento para locales nocturnos y establecimientos vinculados a eventos. Reunidos en el local Crafter, más de 40 comerciantes expusieron su preocupación por la falta de consulta previa, el impacto económico que generan las nuevas disposiciones y la sensación de desprotección que, aseguran, proviene desde el municipio.
Roberto Castillo, uno de los voceros del grupo, explicó que las medidas afectan tanto a comercios grandes como pequeños y que fueron notificadas abruptamente, sin diálogo ni instancias para discutir los alcances. Denunció que la normativa establece que los locales con eventos solo podrán funcionar entre las 21 y las 4, lo que obliga a contratar seguridad privada o adicionales policiales incluso cuando los negocios no pueden abrir antes de ese horario. Según indicaron, la policía exige un mínimo de cuatro horas de servicio, lo que incrementa significativamente los costos operativos.
Los comerciantes relataron que las notificaciones se enviaron un viernes por la noche y que de inmediato se les advirtió que el incumplimiento implicaría clausura directa. Señalaron casos concretos en los que tuvieron que finalizar espectáculos a las 4 de la mañana, incluso cuando habían vendido entradas con anticipación para shows programados. Explicaron que el público quedó disconforme y que recibieron nuevas intimaciones al día siguiente, lo que terminó por agravar la situación.
Aseguraron que la modificación de la tarifaria, que implicó aumentos cercanos al 50%, se aprobó sin convocatoria previa a comerciantes ni participación en la sesión del Concejo Deliberante. Expresaron que solo se enteraron por los medios de comunicación y que ninguna de las reuniones que les prometieron desde la Municipalidad para revisar los cambios finalmente se concretó. Sostuvieron que se enteraron oficialmente el 5 de diciembre, dos días después de que la ordenanza ya había sido emitida.
Durante la conferencia también se abordó la situación de los feriantes. Los comerciantes aclararon que no se oponen a su trabajo, pero reclamaron reglas claras, controles equitativos y que se respeten los espacios correspondientes. Afirmaron que muchos comerciantes formales se sienten desprotegidos porque deben cumplir con exigencias de bromatología, desengrasadoras, residuos y habilitaciones, mientras que en algunos eventos masivos —según describieron— se observa desorden, puestos improvisados y contenedores de basura en zonas de atención al público sin los controles necesarios.
Los presentes advirtieron además que las restricciones en los horarios nocturnos podrían derivar en más fiestas clandestinas y mayor riesgo para adolescentes y jóvenes, quienes suelen iniciar la salida después de la medianoche. Sostuvieron que al limitar la actividad de locales habilitados, se expone a la población a situaciones de riesgo en la vía pública, la costanera o sectores periféricos.
También cuestionaron la realización de eventos prolongados en el centro de la ciudad, argumentando que afectan directamente la actividad comercial y generan problemas de tránsito, estacionamiento y suciedad. Aseguraron que durante festividades recientes hubo manchas de aceite, residuos acumulados y desorden general mientras que a los comercios habituales se les exige cumplir pautas estrictas de higiene y manejo de residuos. Reclamaron que, si se planifican festividades de más de diez días, se utilicen espacios como la costanera y no el pleno centro comercial.
Los comerciantes mencionaron además que muchos negocios atraviesan una situación crítica, con ventas bajas, mercadería en liquidación y dificultades para sostener empleados. Algunos propietarios expresaron que, con la reducción horaria, deberán despedir personal. Explicaron que el verano —época en la que la actividad suele repuntar tras un invierno difícil— es clave para equilibrar las cuentas, por lo que consideran que esta normativa llega en el momento menos oportuno.
Hacia el final del encuentro se generó un intercambio con representantes de la denominada “Flota Amarilla”, quienes defendieron los eventos que organizan y remarcaron su aporte social. Sin embargo, los comerciantes insistieron en que el problema no es la realización de actividades comunitarias sino la desigualdad en las exigencias y la falta de controles parejos para todos los rubros.
El colectivo de comerciantes anunció que solicitará una reunión urgente con los concejales y que también pedirá ser recibido por el intendente. Afirmaron que no solamente quieren ser escuchados, sino que esperan medidas concretas para revertir la normativa, reconsiderar los aumentos de la tarifaria y establecer un marco de trabajo consensuado. Señalaron que han tenido encuentros previos con el Ejecutivo municipal, pero que hasta ahora ninguna de sus propuestas o modificaciones presentadas fue tratada o aprobada.
Finalmente, remarcaron que no buscan confrontar, sino defender sus fuentes de trabajo y garantizar reglas justas para todos los sectores. “Estamos cansados de que se tomen decisiones sin consultarnos. Queremos trabajar, queremos que la ciudad mejore y queremos que se respete al comercio local”, resumieron al cierre de la conferencia.
