Elecciones en Buenos Aires: ¿Un “voto castigo” para el gobierno de Milei?
La reciente derrota del oficialismo en las elecciones de la provincia de Buenos Aires, con una diferencia de 14 puntos a favor de la oposición peronista, ha encendido las alarmas en el gobierno de Javier Milei. El resultado electoral, que superó las proyecciones más pesimistas del oficialismo, es interpretado por analistas como un fuerte mensaje de descontento popular y un “voto castigo” a la gestión del presidente.
Según una de las voces del análisis político, Eduardo “Lalo” Zanini, en un diálogo con La Voz de la Mañana, indicó que el revés electoral es consecuencia de una serie de confrontaciones y políticas que no resuenan con la población. La narrativa de la “guerra” contra diversos sectores sociales –incluyendo a jubilados, personas con discapacidad, periodistas, gobernadores, y el movimiento LGTB– parece haber generado un costo político significativo. A esto se suma la percepción de que la política económica, centrada en el ajuste macroeconómico, no ha “goteado” hacia la gente común, que enfrenta dificultades para llegar a fin de mes.
Autocrítica y rumores de cambios
Tras el resultado, se convocó a una reunión de gabinete de urgencia. Aunque el presidente Javier Milei y el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, han hablado de “autocrítica”, el mandatario ha sido enfático en que no se desviará un milímetro de su política económica de déficit cero. No obstante, las especulaciones sobre posibles cambios de gabinete son intensas, aunque fuentes cercanas al gobierno lo consideran “prematuro”.
La derrota se atribuye en parte a la gestión de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, a cargo del armado político en la provincia. La falta de alianzas estratégicas y la exclusión de figuras clave, como el asesor Santiago Caputo, son señaladas como errores cruciales que contribuyeron al fracaso. A pesar de su rol, Caputo reapareció públicamente al lado del presidente después de los resultados, un hecho que muchos interpretan como una señal de su creciente influencia.
Un peronismo fortalecido y mercados en alerta
El gran ganador de la jornada fue el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, quien se convirtió en una figura central de la política nacional. Su victoria, que incluso desplazó de la centralidad a la ex presidenta Cristina Kirchner, lo posiciona como un potencial candidato presidencial para 2027. La elección en Buenos Aires también demostró el peso de figuras como Sergio Massa, quien apoyó la lista de unidad que triunfó en las urnas.
En el plano económico, la reacción de los mercados no se hizo esperar. En las horas posteriores a la elección, se registraron caídas de hasta el 10% en los bonos y acciones argentinas en Wall Street. El dólar informal, por su parte, experimentó un salto significativo, superando los $1.400, una clara señal de la desconfianza que genera la incertidumbre política.
El alto porcentaje de abstención (40%) es otro factor clave. Según los analistas, gran parte de ese electorado, que en 2023 apoyó a Milei, optó por no ir a votar, evidenciando una decepción con el gobierno que no los llevó a votar por la oposición, pero sí a manifestar su descontento con las políticas actuales.
En resumen, los resultados en la provincia de Buenos Aires no solo representan una derrota electoral, sino también un llamado de atención a la gestión presidencial. La gran incógnita ahora es si el gobierno de Milei optará por un cambio de actitud y de estrategias, o si mantendrá su rumbo, a pesar de los claros mensajes que la sociedad ha enviado desde las urnas.
