Fallo: Condenaron a 13 años de prisión por abuso sexual agravado tras el suicidio de Millaray Cattani
La justicia dictó sentencia condenando a Gustavo Ezequiel Donaire a 13 años de prisión efectiva por el delito de abuso sexual agravado con acceso carnal. La condena llega tras un largo proceso judicial iniciado por la familia de Millaray, una adolescente de 15 años que se quitó la vida, luego de sufrir el calvario desde los 13 a manos de su agresor.
La resolución, que marca un antes y un después en la aplicación de la justicia en casos donde la víctima no está presente, fue recibida por la familia de Millaray, quienes expresaron su alivio y la sensación de que, finalmente, su hija y hermana podrá descansar en paz. La inmediatez de la prisión del condenado, esposado y retirado de la cámara, fue un aspecto destacado por los querellantes.
La lucha incansable de una familia por la verdad de Millaray
Ayelén Cattani, una de las hermanas mayores de Millaray, compartió la conmoción inicial que vivió la familia tras el suicidio de la joven. “No entendíamos qué había pasado, qué le pasaba para que llegara a esa decisión”, relató. Fue gracias a la valentía de los amigos de Millaray, quienes se acercaron a la familia para revelar que la adolescente había sido víctima de abuso sexual, y la verdad comenzó a salir a la luz.
Los testimonios de estos jóvenes fueron cruciales para que la familia realizara la denuncia en Puerto Deseado. Tras cuatro “largos años” de espera, el juicio comenzó el 25 de junio y culminó el viernes con la esperada sentencia. “Estamos como familia agradecidos del trabajo que se hizo y con esta satisfacción de que lo logramos, lo que hicimos, lo que teníamos que hacer y lo logramos”, afirmó Ayelén.

Un precedente judicial clave para Argentina y la perspectiva de género
El abogado de la familia, Cristian Fernández, destacó la complejidad del caso y la falta de antecedentes judiciales similares. “Sabíamos que era un caso atípico, era difícil, desde el primer momento que nos comunicamos con el fiscal Rearte, él nos explicó igual esto de que no había antecedentes”, explicó Fernández. Sin embargo, la solidez de las pruebas y la voz de Millaray, que a través de sus amigos dejó dicho lo que le había pasado, fueron determinantes.
La condena a Donaire, de 25 años y hermano de una compañera de escuela de Millaray, sienta un precedente vital en la justicia argentina. El fiscal Carlos Rearte había solicitado la pena de 13 años, la cual fue ratificada por el tribunal. “Fue un paso importantísimo en la justicia argentina para que la gente y los chicos confíen un poco en la justicia que por ahí tanto se descree y que tienen que denunciar si sufren algún tipo de estos delitos o cualquier delito, ¿no? Pero que tienen que denunciar y que van a ser escuchados”, afirmó el letrado.
El caso de Millaray, cuya partida dejó una profunda herida, también resalta la importancia de la perspectiva de género en este tipo de delitos y el llamado de atención a la sociedad para “ver más allá” y estar atentos a las señales. “Hablar salva vidas, escuchar sin juzgar salva vidas”, concluyó Ayelén Cattani.
El descanso de Millaray
La familia expresó que, si bien “nada nos va a devolver la vida de Milla”, la condena de su agresor trae un poco de paz a sus corazones. “Sabíamos que ella sufría por algo y por lo menos la justicia, tanto como nosotros, lo pudieron condenar y ahora vamos a estar todos un poco más tranquilos y ella va a poder descansar en paz”, manifestó Ayelén.
El abogado Fernández también hizo hincapié en la burla del condenado en redes sociales, lo que sumó dolor a la tragedia. “Esta persona se burló en redes sociales de la familia, pero esta persona, sobre todo el día que cerró su Instagram, por el hostigamiento que tenía la gente que le empezaron a comentar nos dejó un ‘jajaja’ claro en su Instagram”, lamentó.
